Nuestra historia

El café como puente y gratitud

Como inmigrante colombiano recién llegado a Quebec, pocas semanas después de mi llegada, mi familia y yo subimos a un autobús con la intención de encontrar colchones para nuestro nuevo hogar. El azar —o el destino— hizo que nos cruzáramos con una compatriota. Al escuchar nuestra historia, ella nos recomendó una organización de ayuda local. Ese día, no volvimos a casa con colchones, sino con tres maletas llenas de comida que aliviaron nuestras primeras semanas. Pero, sobre todo, nos fuimos con algo mucho más valioso: una acogida inesperada, cálida y profundamente humana. Todavía conservo este recuerdo con profunda gratitud.

Siempre he sido un emprendedor, siempre he tenido esa necesidad de crear y satisfacer mi curiosidad. Sin embargo, durante los primeros años del proceso de adaptación en Montreal, ese fuego tuvo que ser puesto en pausa. Al llegar, la prioridad absoluta es construir los cimientos de una nueva vida: sumergirse en los trámites administrativos de inmigración, gestionar las traducciones, los permisos y respetar rigurosamente cada requisito en los plazos establecidos. Es una etapa de vigilancia extrema, donde cada paso cuenta para proteger y honrar todo el esfuerzo realizado al dejar nuestro país. Con el tiempo, una vez consolidada esta base, la necesidad de crear y conectar se despertó con fuerza.

Así nació L'immigrant café, con 3 motivaciones:

  • Un laboratorio para la curiosidad: El deseo de emprender de nuevo y de crear mi propio espacio para explorar, formular hipótesis, probar ideas y alimentar constantemente esa curiosidad.

  • Un vínculo con mis raíces: Necesitaba un producto que me mantuviera conectado a mi cultura, a mi historia y a mis orígenes. ¿Qué mejor embajador de nuestra identidad que el café? Cada grano honra el trabajo de un artesano de la tierra (campesino).

  • La gratitud en acción: Aunque nuestro camino tuvo sus desafíos, soy consciente de que muchos inmigrantes, especialmente los solicitantes de asilo, llegan en condiciones de extrema precariedad. Imaginar madres y bebés recién llegados sin acceso a servicios básicos de salud o perinatales me conmovió profundamente. El café se convirtió en la herramienta perfecta para cerrar el círculo: una forma de devolver un poco de todo lo que este país nos ha ofrecido.

Hoy, más que recibir, es tiempo de aportar nuestro granito de arena para que las familias recién llegadas reciban una acogida más digna. Por eso, el 50 % de las ganancias de la venta de nuestros sacos de café se destinan directamente a organizaciones que ofrecen servicios perinatales a madres y bebés inmigrantes con estatus migratorio precario.

Creemos firmemente en la filosofía africana del Ubuntu: «Soy porque somos». Al elegir nuestro café, no solo disfrutas de una taza excepcional, sino que formas parte de una comunidad que acoge, apoya y construye un futuro más cálido para quienes más lo necesitan.

Bienvenidos a L'immigrant café. Tu taza de café diaria, la salud para quienes más lo necesitan.

Compre y apoye nuestra causa